Artículo de nuestro partner Modpow.
En un contexto de mayor presión sobre el agua, la energía y los fertilizantes, el reto del olivar ya no es solo regar, sino regar mejor. La ponencia de ModpoW puso el foco en una idea sencilla pero decisiva: la tecnología aporta valor cuando convierte la información de campo en decisiones agronómicas concretas, adaptadas a cada finca y a cada momento de la campaña.
La clave: Pasar de la monitorización al criterio operativo. No se trata de acumular datos, sino de traducirlos en consignas de riego, fertirrigación, control de salinidad y eficiencia del manejo.
Del diagnóstico de finca a la consigna agronómica
El punto de partida no está en el sensor, sino en la finca. Antes de interpretar cualquier curva conviene entender los antecedentes: situación de la parcela, histórico de producciones, uniformidad o heterogeneidad, tipo de suelo, calidad del agua, sistema de riego, variedad, marco de plantación y posibles factores limitantes. Sin ese contexto, un dato puede ser correcto desde el punto de vista técnico y, aun así, conducir a una decisión incompleta.
En la práctica, una buena consigna agronómica debería responder a tres preguntas: 1) qué está ocurriendo en el suelo; 2) qué necesita la planta en esa fase concreta del ciclo; y 3) qué decisión operativa debe aplicarse en campo. Esa decisión puede ser iniciar o retrasar un riego, modificar su duración, fraccionar los pulsos, ajustar la inyección de fertilizante, ampliar el post-riego o planificar un lavado cuando la salinidad lo exige.
Esta forma de trabajar conecta directamente con la fisiología del cultivo. Floración, cuajado, crecimiento del fruto, endurecimiento del hueso, maduración y postcosecha no tienen la misma sensibilidad al estrés hídrico. Tampoco requieren el mismo nivel de disponibilidad de agua. Por eso, la estrategia debe variar según el momento de campaña y el objetivo productivo: proteger procesos críticos, sostener el crecimiento, controlar el vigor o recuperar el árbol tras la cosecha.
El dato útil no es el que solo describe la finca, sino el que permite decidir mejor: cuando regar, cuanto aplicar, como mover el agua y como acompañar ese manejo con una nutrición eficiente.
Interpretar la monitorización para ajustar el manejo
Un gráfico de seguimiento en campo permite ver, en una misma lectura, cómo responde el suelo a los riegos, qué ocurre después de una fertirrigación y si el agua aplicada se mantiene en la zona útil o se desplaza hacia zonas de drenaje. Lo importante no es interpretar una curva de forma aislada, sino conectar varias señales para entender si la estrategia aplicada está funcionando.
Riego, salinidad y nutrición: una misma estrategia
El objetivo final es pasar del consumo teórico al consumo real: mantener el nivel de disponibilidad hídrica que necesita el cultivo con un menor uso de agua, energía, combustible y fertilizante. Cuando hay presencia de sales, además, el manejo debe incorporar una estrategia específica de acumulación, liberación y lavado. Regar más no siempre significa regar mejor; la clave está en decidir cuándo, cuánto y con qué finalidad se mueve el agua en el perfil.
La nueva nutrición sigue la misma lógica. Las unidades de N-P-K siguen siendo necesarias, pero deben integrarse en una visión más amplia: fisiología vegetal, solución del suelo, momento fenológico, capacidad de absorción de la raíz y eficiencia del movimiento del nutriente. Bioestimulantes, bioracionales, fertilizantes orgánicos y productos especiales solo aportan valor cuando forman parte de una estrategia de fertirrigación coherente.
En definitiva, la tecnología solo tiene sentido cuando ayuda a decidir mejor. Ese es el salto que propone la fertirrigación basada en datos: menos intuición aislada, más criterio operativo y recomendaciones claras para mejorar eficiencia, sostenibilidad y resultados productivos.
¿Quieres ver cómo aplicar este enfoque en tu explotación?
Solicita una demo y descubre cómo convertir los datos de campo en recomendaciones concretas de riego y nutrición.
Solicitar demo: https://modpow.odoo.com/formulario-demo